lunes, 3 de agosto de 2015

SANGRE DE MI SANGRE



Sangre de mi sangre, niño no nacido, te siento en mi vientre, en mi seno henchido.

No vi tu carita, de cardo y de rosa, aun en mis sueños tu rostro me acosa.

Me duele el vació que dejaste en mí, un hueco en mi alma que no conocí.

Tus latidos suenan en mi entraña vana, como un eco infértil, mi matriz te extraña.

Pequeño intento de aquel ser viviente, que fue y que no pudo ser finalmente.

Estas en el cielo, entre querubines, los ángeles juegan contigo gentiles.

Y cuando la parca me lleve consigo, de lejos al menos estaré contigo.

En mi brazos nunca, nunca te tendré, ni aquí ni en la muerte me perdonaré.

Y mientras tú gozas con los serafines, yo desde el infierno me consumiré.

Por cortar tu vida, por no protegerte, por separarte sin más de mi vientre.

Y en las llamas rojas de la perdición, mis carnes hervidas de dolor febril,

Caerán al suelo para alimentar al gran Cancerbero como el ser más vil.