sábado, 24 de octubre de 2015

BAÑO

"¡Eres una sucia! ¡No hay otra forma de clasificar a una mujer que se mete con el esposo de otra! ¡Asquerosa!" - escuchaba a lo lejos mientras abría los ojos después de, lo que me pareció, un largo sueño. Mis párpados pesados me iban dejando ver un baño inmundo, las losetas de las paredes enmohecidas y las cañerías podridas y oxidadas.

Sólo podía sacudirme, mi cuerpo colgaba de mis brazos encadenados a una de las vigas del techo. Y mis tobillos atados apenas tocaban el piso si estiraba los pies.

Lloré desconsolada viendo mi condición deplorable y por el dolor infernal de mis miembros que soportaban todo el peso de mi cuerpo que a cada movimiento desgarraba la piel de mis brazos.

"¡Llora maldita, paga cada lágrima que derramé! ¡El siempre será mío, no importa cuánto tiempo pase, o si la sociedad dice que estamos divorciados! ¡Es mío!"

El trapo inmundo que llenaba mi boca me impedía gritar, sólo sollozar en silencio sin entender quién era ella.


"¡Sólo hay una forma de limpiarte perra! ¡Sólo te falta un baño!" - chilló antes de cerrar la puerta y soltar la cuerda que sostenía, sobre mi cabeza, la botella etiquetada:"Ácido".