jueves, 28 de enero de 2016

DIOSA NOCTURNA

Habitación en penumbra. Entre sueños mis ojos se posan en la ventana entre  abierta,  las cortinas se mueven al compás del viento  y éste entra sin permiso silbando en mis oídos que despiertan a su llamado.

Bajo las frazadas que cubren mi cuerpo, mis ojos se asoman buscando a la sutil luna que aparece entre las nubes nocturnas. Mis pupilas son el reflejo de ella y de sus rayos plateados.

Mis ojos se entrecierran por los brazos del sueño que me acuna, la luna y sus hermanas nubes van desapareciendo de mi vista para dar lugar a la oscuridad de mis párpados.

Espero que la hermosa luna se desvanezca, pero, ¿qué pasa con la matrona de las  noches? ¿con la señora musa de trovadores y suicidas?  Se me acerca sin cesar, sin parar se me aproxima.  Estira su cuerpo esférico en un camino largo de chispas plateadas que se cuelan por el marco de mi ventana creando una pequeña poza de plata al  pie de mi cama.  La  brillante esencia se levanta, sus formas sinuosas se mueven lentamente formando un cuerpo perfecto.

Preciosa mujer del espacio, arrebato de poetas hecho piel  bajada de la bóveda estrellada. Me cubre, me besa con su lengua  fulgurante que ilumina mi mortal tez en su camino.  Me dejo llevar por su presencia celestial, por su sideral ternura. Agasajo mis manos con la perfecta entidad, busco el lado oscuro de la luna que se me ofrece como dama aparecida. Lo encuentro, lo tomo, lo poseo. Es mía la soberana de la noche en sus cuatro fases, en menguante vergüenza y creciente lujuria.  Estimula las mareas de mi vientre con su poderoso influjo, me permite desbordarme en las entrañas de su Mar de la Tranquilidad y crear vida en su estéril superficie.

Solo soy un poeta enamorado de ti, diosa nocturna.



*Gracias a Isa por la inspiración.