sábado, 26 de noviembre de 2016

HOMBRE DE ARENA

“Es guapo” – me dicen mientras mi pecho henchido se llena de orgullo y febril deseo. Mis labios se arquean hacia arriba dibujando una sonrisa al saberte mío.
Tu barba dibuja tu rostro, lo hace atractivo y salvaje, con mis ojos inquietos contemplo tu imagen, mi dedo la delinea deseando tocarte.

Los recuerdos se arremolinan en mi mente. Nuestras noches, nuestros días, nuestras horas. Cada vez que fui tuya y fuiste mío.  No puedo esperar tocarte nuevamente.

Cierro los ojos y con candor me acaricio el hombro con la mejilla sonrosada. Mis manos palpan toda esta piel que es tuya, solo tú me la reclamas. Mis piernas en un suplicante gesto se unen rozando muslos que no reemplazan tus lascivas caricias.

Mi busto, que adoras, sube y baja llevado por mi agitado respirar al pensarte, al ensoñarte sobre ellos, al ver tu rostro cubierto a medias por su redondez. La mirada de tus oscuros ojos basta para que mi vergüenza se pierda entre mis piernas que te invitan a encontrarla.

Mis dedos se enredan en tu largo cabello sintiendo cada movimiento que haces para calmar tus ansias en mi cuerpo.

Cetro grandioso que hundes reclamando tu templo, santuario de un solo rey, a tu merced se doblega. Inundas cada recinto con el agua justiciera que se abre paso a embestidas conquistando mi reino que ahora es tuyo.


Hombre de arena que roza mis mares haciéndolos suyos, que forma en mí tempestades y murmullos.  Ven por mí, tómame……….hoy es siempre.