jueves, 11 de febrero de 2016

LA CHICA DEL CALENDARIO

Un día más amanece frío, el café de la mañana del pequeño restaurante me despierta de mi modorra. Miro como el vapor caliente que sale de la taza se va elevando hasta unirse al vaho de mi aliento. Sigo la estela de aquel vapor húmedo que rebota contra la pared, contra su foto. La chica del calendario me mira fijamente, femenina y coqueta.

Sus ojos me envuelven en un mundo inexistente, donde ella se fija en mí. Su espalda desnuda me indica el camino al cielo y sus labios rojos la entrada a él. Le devuelvo la mirada, como lo hago diariamente y termino  mi café mientras admiro su figura estampada en el papel que cuelga en la pared.

Hora de ir a la oficina, dejo el pago sobre la mesa dispuesto a irme y salgo por la puerta giratoria.

- “¡Pero qué torpe! Disculpe señorita, no la vi, iba distraído, no se agache, yo recojo sus cosas”.
- “Muchas gracias caballero, no se preocupe, ya no hay muchos hombres que se detengan a disculparse”.        
- “¿Un café?....por mi torpeza”
- “Bueno…solo si no le quito tiempo”
- “No, no, por favor…….”

Le cedí el paso a la entrada de la pequeña cafetería y pasó delante de mí. La miré boquiabierto y ella me miró una vez más tal como lo hacia a diario desde la pared, pero esta vez, me sonrió.

BELOVED: RONDA DE NIÑAS


*Favor de leer este relato con la melodía adjunta.

Mariette, salta tarareando una canción infantil, el sonido del cascabel de su cuello acompaña su delgada vocesita. Sus rizos rubios una vez más revuelan en el viento del atardecer que enrojecido da paso a  las primeras horas de la oscura noche. Su vestido floreado se deja llevar por el viento vespertino convirtiendo en ondas bailarinas su puntillado vuelo.

Como soplo del atardecer sus zapatitos de raso apenas tocan el verde césped acercándose al parque infantil en puntitas de pie que la llevan como las alas etéreas de un hada.

En el parque, los niños juegan en columpios y resbaladeras entre la brisa fría que baila entre los árboles que los rodean. Mariette se acerca despacito, paso a paso, a una ronda de niñas que cantan una alegre tonadilla. Con sus manitas enguantadas rompe el círculo colándose entre ellas, tomándolas de las manos. Las acompaña, ríe con ellas, dan vueltas y vueltas divertidas en saltos que parecen llevarlas al cielo mientras el vaho del aliento de sus risas se confunde con el frió ambiente.

“Vamos” –le dice a su nueva amiguita llevándola de la mano tras el árbol mas grande. Desaparecen tras el grueso tronco del centenario roble que cobija a la dulce asesina. Un corto grito es el único aviso y la blanca manita de la niña cae sobre las hojas anaranjadas de otoño que crujen al sentir el pequeño cuerpo aplastándolas.

“My beloved one, mi querida amiguita, pequeño recipiente de vida, cierra tus ojos mi niña, pronto pasará” – susurra en el suave oído  Mariette que arrodillada con sus mediecitas de encaje toma la débil muñeca y hunde las perlas de colmillitos en ella, absorbe vitae y vida, líquido y alma, sangre y sueños. Se aleja dejando tras de sí su acostumbrado riachuelo carmesí sobre el césped y las hojas que marcan el camino que toma la pequeña muerte de melena rubia.


Su vestidito floreado queda intacto, pulcro y sin mancha, limpia la comisura de los rosados labios con el pañuelito bordado, se balancea en el columpio con sus piecesitos adelante y sus bucles dorados que vuelan y caen en su espalda, oyendo como los gritos de pánico envuelven el parque infantil, viendo como la noche se  torna cada vez más oscura y los primeros copos de nieve de la noche invernal comienzan a caer.



martes, 9 de febrero de 2016

MELANCOLIA

MIGRACIÓN
Te alejaste como pájaro invernal en busca de un nuevo cielo. Ilusionado por el espejismo que viviste. Pobre pájaro emigrante que solo sigue sus instintos, sin ver donde lo lleva el frío viento de octubre. A una tempestad que terminará extinguiéndolo, a una tierra árida donde no habrá sombra que lo cobije. A un campo estéril donde no volverá a probar el néctar dulce de las flores, suelo seco que le negará el sorbo de agua vital y la libertad de batir sus alas.   Pájaro inconsciente que levantaste vuelo sin mirar la tierra que dejabas, deja caer tus plumas para regresar el tiempo. 

LLUVIA
Hoy me preguntaron si te extraño y la soledad cayó sobre mí como gotas de lluvia de verano en el pavimento plomo de una ciudad nublada. Esas gotas robustas que caen de sorpresa y que nos recuerdan que no debemos olvidar el invierno.
"Solo por momentos" — contesté con una sonrisa triste y huí del lugar con las manos en los bolsillos como queriendo ocultarlas de esa lluvia para que no borre los recuerdos de tu piel en ellas.
Y aceleré el paso pensando inútilmente que en mi carrera escaparía de la tormenta que rugía en mi interior bajo el cielo despejado de enero. 



REFLEJO
La mujer en el espejo, un reflejo, una ilusión. Hermosa ninfa del bosque que mis ojos deslumbró.
Mi cama la humedecía con sus locas fantasías, con sus risas, con sus poses, con las ganas que tenía.
Su olor se impregnó en mi almohada, en mis sabanas mojadas. La cama tiene aun su forma de mujer ángel alada.
Pero enamorado no,  no se podría hacer eso porque es ninfa, porque es fénix, porque es musa atolondrada, porque solo es un reflejo, la mujer en el espejo.